Pads de entrenamiento: cómo usarlos bien (y cómo dejarlos)
El pad no enseña solo: mal usado, enseña a tu perro que el piso de la casa es el baño. Cómo elegir la talla, dónde ponerlo, y el plan para retirarlos cuando ya sale a la calle.
El pad no enseña solo: mal usado, enseña a tu perro que el piso de la casa es el baño. Cómo elegir la talla, dónde ponerlo, y el plan para retirarlos cuando ya sale a la calle.
Lo que necesitas para lograrlo
Es uno de los medicamentos que más se busca en Panamá y no se vende sin receta. Qué hace realmente, por qué el veterinario tiene que verlo antes, y qué acompaña el tratamiento.
La jaula de casa y el kennel de avión no son lo mismo, y comprar el equivocado se descubre en el aeropuerto. Medidas, la regla IATA, y cómo lograr que tu perro entre por gusto.
Los pads de entrenamiento resuelven un problema muy real en Panamá: un cachorro que todavía no completó sus vacunas no debería andar por la acera, y en apartamento no siempre hay un balcón que sirva. El pad tapa ese hueco. Pero es una herramienta, no un maestro: mal usado, lo que le enseña al perro es que hacer pipí dentro de la casa está bien. Y desaprender eso cuesta mucho más que aprenderlo.
El pad tiene que ser más grande que el perro agachado, con margen. Los perros giran antes de hacer, y si el pad queda justo, la mitad cae al piso. Como referencia, un pad mediano (unos 55×55 cm) alcanza para razas pequeñas; de ahí hacia arriba conviene el grande o extra grande. Si tu perro empapa el pad y aún queda mojado el piso, no es que falle el pad: es que necesitas más capacidad de absorción, no más pads.
Este es el paso que separa un cachorro que aprendió de un perro adulto que sigue orinando en la sala. Cuando ya completó vacunas y sale a la calle:
Dos errores que alargan todo el proceso: dejar el pad «por si acaso» durante meses después de que ya sale a la calle, y usar pads con atrayente al mismo tiempo que intentas retirarlos.
Existen de tela, reutilizables, y en el largo plazo salen más económicos y generan menos basura. Requieren lavado frecuente y aparte de la ropa. Son una buena opción para un perro con incontinencia crónica, donde el gasto en desechables se vuelve considerable. Para el entrenamiento de un cachorro, muchos prefieren el desechable por comodidad en las semanas de más accidentes.
Si tu perro ya estaba entrenado y de repente empieza a orinar dentro de la casa, o a hacerlo mucho más seguido, no es un problema de entrenamiento. Puede ser infección urinaria, cálculos, diabetes o un problema renal. Eso se revisa en consulta, no con más pads. Tenemos clínica veterinaria en 9 sucursales.
Más grande que tu perro agachado, con margen, porque los perros giran antes de hacer. Un pad de unos 55x55 cm alcanza para razas pequeñas; de ahí hacia arriba conviene grande o extra grande.
Uno o dos al principio, siempre en el mismo lugar, lejos de donde come y duerme, y accesible sin abrir puertas. Mover el pad de sitio a diario confunde al perro.
Mueve el pad unos centímetros por día hacia la puerta, luego sácalo al balcón o pasillo, después reduce su tamaño, y retíralo cuando lleve una o dos semanas haciendo todo afuera. Si hay recaída, retrocede un paso.
No. Regañar solo le enseña a esconderse para hacerlo. Limpia con un producto enzimático: si queda olor, volverá al mismo punto porque su nariz lo detecta aunque la tuya no.
En el largo plazo salen más económicos y generan menos basura, y son buena opción para un perro con incontinencia crónica. Para las semanas de más accidentes de un cachorro, el desechable es más cómodo.
Eso no es entrenamiento: puede ser infección urinaria, cálculos, diabetes o un problema renal. Llévalo a consulta en vez de poner más pads.
Black Dog Panamá
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